PROYECTOS
Más allá de la consulta:
trauma, salud cerebral y vínculos
El trabajo en salud cerebral y trauma psicológico no termina en la consulta. Una parte importante de mi tiempo está dedicada a investigar, escribir y colaborar con proyectos que persiguen que la violencia psicológica y sus efectos neurobiológicos, dejen de ser invisibles a la sociedad. Estos proyectos no son “añadidura al currículum”, sino arborizaciones naturales de la misma pregunta clínica: qué le hace los acontecimientos vitales al sistema nervioso y cómo podemos nombrarlo, narrarlo, medirlo y abordarlo mejor para llevar una vida funcional y con autonomía personal.
OBRA LITERARIA: LIBRO
EL CÍRCULO DEL SILENCIO
Este libro nace de muchas historias que desgarran, que nos llegaban a consulta tarde, fragmentadas, sin nombre y en solitario.
No es un manual académico, sino una pieza clínica y social fundamental: una forma de traducir al lenguaje humano del sufrimiento sobre la manera de impactar la violencia psicológica directamente en la memoria, el sueño, la identidad, la atención y la capacidad de decidir libremente.
Su propósito es doble: acompañar a quienes se reconocen en esas dinámicas relacionales y ofrecer a profesionales y a víctimas de abuso un marco de comprensión más preciso para entender qué está ocurriendo cuando el daño provocado “no deja moratones”, pero altera profundamente el cerebro y la funcionalidad de las personas.
ASOCIACIÓN DE VÍCTIMAS
VIOLENCIA PSICOLÓGICA Y ABUSO EMOCIONAL
Además de promover un equipo humano centrado en la atención y asistencia médica, psicoterapéutica, psicojurídica y social de las víctimas, colaboro con iniciativas centradas para que la violencia psicológica deje de ser solo un epifenómeno aislado y pase a tener un reconocimiento clínico, social, jurídico y documental claro.
El objetivo es que la experiencia de abuso emocional, control coercitivo o manipulación psicológica no quede reducida a una etiqueta vaga o secundaria, sino que pueda describirse en términos de impacto en la salud mental, la regulación del sistema nervioso y la completa funcionalidad de la persona.
Este trabajo implica diálogo con profesionales de la salud, del derecho y de lo social, así como la elaboración de materiales informativos y divulgativos para que faciliten que el daño psíquico se nombre y se documente con mayor precisión y reconocimiento social.
PROYECTO NEUROARQUITECTÓNICO
CASA ESTUDIO HEMISFERIO
La Casa Estudio Hemisferio es un proyecto neuroarquitectónico innovador que se fundamenta en un laboratorio experimental centrado en un entorno perceptivo, creativo, cognoscitivo y terapéutico, ideado y codirigido por el Dr. Velázquez y el reconocido arquitecto Raúl Almenara.
Es un espacio arquitectónico donde se explora cómo los espacios, la seguridad percibida, la luz, el silencio y la manera de habitar un lugar influyen en la recuperación de personas con trauma relacional y en la salud cerebral a largo plazo.
La intención es generar un conocimiento práctico compartido: qué tipo de entorno favorece la regulación del sistema nervioso, la consolidación de la memoria de forma segura y la sensación de volver a tener “un hogar” seguro también por dentro.
EDITORIAL INDEPENDIENTE
SYNAPSIS
Synapsis es una pequeña y joven editorial independiente nacida en la ciudad de Barcelona dirigida a escritores emergentes y centrada en la intersección entre trauma relacional, filosofía, divulgación, identidad, lenguaje y experiencias humanas compartidas.
Publica periódicamente obras clínicas, narrativas y literarias que ayudan a construir y fortificar la escritura terapéutica artística por medio de puentes terapéuticos entre la neurociencia, la práctica asistencial y los relatos personales que los escritores han producido para entender mejor lo que les ha pasado y lo que les está ocurriendo.
Su vocación no es producir grandes catálogos, sino cuidar pocos proyectos que aporten profundidad, matiz y rigor en un campo donde abundan las producciones literarias sobre simplificaciones vacías.
HERRAMIENTAS CLÍNICAS
MAPA DE HUELLA NEUROBIOGRÁFICA™
Antes de decidir un tratamiento, es esencial entender cómo ha impactado las experiencias vitales al sistema nervioso de una persona.
El Mapa de Huella Neurobiográfica™ es una preconsulta online estructurada que organiza la historia en cuatro capas: cronología del acontecimiento, aparición de síntomas, moduladores biológicos y grado de ajuste a la desalineación funcional (donde se exploran diversos dominios personales como la memoria, el sueño, el trabajo, los vínculos, la relación con el deseo, la energía y vitalidad y la propia identidad).
El resultado para el paciente es un mini-informe visual que sintetiza tres ejes: carga alostática, traumática y estrés sostenido, impacto neurocognitivo funcional y complejidad biológica asociada. No es un formulario más: es una herramienta para que tu historia de vida empiece a tener más solidez y forma antes de hablar de pruebas diagnósticas complejas o fármacos de receta médica.
Screening de reserva cognitiva y huella de estrés
Para muchas personas, el primer paso no es una consulta larga, sino saber si lo que les pasa encaja más con sobrecarga del sistema nervioso, alteración del sueño, riesgo cognitivo o una combinación de factores.
El screening de salud cerebral y huella de estrés está diseñado como una puerta de entrada estructurada para esos casos: ayuda a priorizar qué mirar primero, qué puede abordarse con ajustes de hábitos y qué requiere una evaluación médica más extensa.
GUIA DISLIPEMIA AHA/ACC 2026
La actualización 2026 de la guía de dislipemia propone un abordaje claramente centrado en el riesgo cardiovascular global, combinando el cálculo del score PREVENT a 10 y 30 años, la medición sistemática de Lp(a) al menos una vez en la vida y el uso selectivo del calcio coronario para reclasificar a aquellos pacientes en los que la decisión terapéutica no es evidente. Este cambio de paradigma permite identificar precozmente a pacientes jóvenes que “aparentan” bajo riesgo a 10 años, pero acumularán una elevada carga aterosclerótica, y en los que las medidas preventivas intensivas desde etapas tempranas pueden traducirse en una reducción significativa de eventos cardiovasculares a lo largo de la vida. Desde la perspectiva clínica, la nueva guía desplaza el foco desde “poner una estatina” hacia “alcanzar la meta de LDL-C que cada paciente necesita según su nivel de riesgo”, con objetivos progresivamente más exigentes (LDL-C <130, <100, <70 o <55 mg/dL) y recomendando intensificación precoz y terapia combinada (estatinas, ezetimiba, iPCSK9, inclisirán o ácido bempedoico) cuando no se logran las metas en 4–12 semanas. La decisión ya no depende solo de la cifra aislada de LDL, sino de un proceso estructurado que integra PREVENT, factores potenciadores de riesgo, Lp(a), calcio coronario y comorbilidades (diabetes, ERC, VIH, ASCVD previa), con el objetivo final de reducir la exposición acumulada de por vida a lipoproteínas aterogénicas y, en última instancia, ganar años de vida libres de eventos cardiovasculares.
RESERVA COGNITIVA Y ENVEJECIMIENTO CEREBRAL
¿Por qué dos personas con cambios cerebrales similares pueden presentar una evolución cognitiva muy diferente? Parte de la respuesta puede encontrarse en la reserva cognitiva: la capacidad del cerebro para utilizar sus redes y estrategias de forma flexible y mantener el funcionamiento cognitivo frente al envejecimiento o determinadas lesiones y enfermedades. No constituye un “escudo” contra el Alzheimer ni contra otras demencias, pero ayuda a comprender por qué la expresión clínica de una misma enfermedad puede variar considerablemente entre personas.
La salud cerebral se construye durante toda la vida. Actividad física, aprendizaje continuado, estimulación cognitiva, relaciones sociales, audición y visión, calidad del sueño y control de la salud cardiovascular y metabólica forman parte de un mismo ecosistema. En sentido contrario, hipertensión, diabetes, colesterol LDL elevado, sedentarismo, tabaquismo, aislamiento social, depresión, pérdida auditiva o visual y otros factores pueden aumentar el riesgo de deterioro cognitivo. La Comisión The Lancet sobre prevención de la demencia estima que actuar a lo largo de la vida sobre 14 factores potencialmente modificables podría prevenir o retrasar, a escala poblacional, alrededor del 45 % de los casos de demencia.
La evidencia reciente refuerza además una idea especialmente relevante: no existe una única intervención capaz de proteger por sí sola el cerebro. En el ensayo clínico US POINTER, publicado en JAMA en 2025, una intervención estructurada que combinaba ejercicio físico, alimentación de patrón MIND, estimulación cognitiva y social y control de los factores cardiovasculares produjo una evolución cognitiva global modestamente mejor que una intervención autoguiada durante dos años. El resultado es prometedor, aunque todavía no permite afirmar que estas medidas eviten por sí mismas la aparición futura de demencia.
Y cuidar el cerebro significa también cuidar el cuerpo y la autonomía. Sarcopenia, pérdida de fuerza, fragilidad, polifarmacia, alteraciones del equilibrio y caídas pueden interactuar con el deterioro cognitivo y acelerar la pérdida de independencia. Por eso, en edades avanzadas, una valoración adecuada no debería limitarse a una prueba de memoria: debe integrar cognición, estado emocional, funcionalidad, nutrición, enfermedades médicas, medicación, movilidad, sueño, entorno y situación social.
Cuando aparecen olvidos frecuentes, dificultades para encontrar palabras, cambios de conducta, problemas para organizar tareas, manejar la medicación o las finanzas, desorientación o pérdida progresiva de autonomía, no todo debe atribuirse simplemente a “la edad”.
El deterioro cognitivo puede tener múltiples causas, algunas potencialmente tratables, y la enfermedad de Alzheimer es solo una de ellas. Una evaluación clínica y neuropsicológica bien orientada permite distinguir mejor el envejecimiento cognitivo esperado, las quejas subjetivas, el deterioro cognitivo leve y los diferentes síndromes neurocognitivos.
En este documento encontrarás, de forma visual y accesible, qué es la reserva cognitiva, qué factores pueden favorecerla o amenazarla, cómo puede evolucionar el deterioro cognitivo, cuáles son las principales causas de demencia, qué papel tienen la sarcopenia y las caídas y cómo las ayudas externas o “prótesis mnésicas” pueden ayudar a preservar la autonomía.
Nuestro cerebro también tiene una historia. Conocerla, medir sus vulnerabilidades y actuar sobre aquello que todavía podemos modificar es una de las estrategias más razonables para favorecer un envejecimiento cerebral saludable.